Historia del Maestro Francisco Santana.
Francisco Santana Suárez, conocido como Maestro Paquito, nació en octubre de 1921. Era el menor de 4 hermanas y, como decían sus hermanos: “Pancho era un pollo pera que tenía enamorada a su madre”. A los 8 años perdió a su amada madre y se fue a vivir con su hermana. Era un chico muy inquieto y algo travieso. Se escapaba del colegio y se iba con los pastores a comprar ganado.
Recorrió todos los rincones de la isla y era tremendamente conocido y apreciado. De la mano de los pastores aprendió todo sobre el oficio y la tradición pastoril; desde hacer un zurrón hasta remedios para curar a los animales. Los pastores utilizaban el garrote para defender sus lindes y ganado y, de ellos, en especial de Pepito Calderín, conocido como “Pispín”, aprendió las mañas tradicionales, la artesanía y la historia de los antiguos garrotistas de Gran Canaria.
Durante la dictadura se prohibió esta práctica, por lo que, de forma clandestina, por las noches los pastores quedaban para seguir manteniendo el arte del garrote.
Su vida transcurrió así hasta que formó una familia con 11 hijos, a los que, por supuesto, transmitió el legado del garrote. Trabajó durante muchos años como capataz de pozo y al jubilarse, por problemas de salud, puso, como era de esperar, un ganado de ovejas y cabras. En 1975, después de perder a uno de sus hijos, se trasladó al barrio del Goro con toda su familia. En este barrio les acogieron y ayudaron mucho los vecinos y vecinas.
Maestro Paquito en 1978 recibe la visita de un joven llamado Pedro Pérez que le insiste que enseñe a él y a otro chico a practicar el garrote. Poco a poco fueron más y más jóvenes los que se concentraban en casa del maestro. Tal fue así que después se instauraron varios núcleos de enseñanza del juego del garrote: en Lomo Cementerio, en la casa condal de Telde, el polideportivo López Socas, la antigua casa de la cultura de Telde y el polideportivo municipal Paco Artiles.
Era un hombre grande Maestro Paquito. No sólo por la envergadura de su cuerpo sino por la grandeza de su corazón y por el profundo amor que sentía hacia su tierra canaria y hacia nuestras tradiciones e identidad como pueblo canario.
En 1984 el gobierno de Canarias le otorga el premio al mejor deportista autóctono de la provincia de Las Palmas. Según los expertos su trabajo fue excepcional e histórico para el rescate del garrote. Al fallecer en 1985, son sus hijos los que han mantenido su legado, en especial su hijo Miguel que durante décadas lo hizo con mucha dedicación y afecto.
Hoy por hoy, desde la Escuela del juego del garrote canario “Maestro Paquito Santana” desarrollamos un proyecto cultural divulgativo de la práctica del palo canario. Es nuestra historia y nuestro ADN y debemos luchar por que los nuestro no se pierda.
Porque un pueblo sin el conocimiento de su historia, su origen y su sultura, es como un árbol sin raíces.